Leemos en los períodicos de hoy:

A qué madre le gusta que su hijo vaya en moto por Barcelona? Es más una pregunta retórica que una duda razonable, porque ni una sola levantaría la mano. El RACC se encargó ayer de confirmar este temor innato con la presentación de un estudio sobre seguridad que el ayuntamiento y la Guardia Urbana deberían leer con papel y lápiz a mano. Valgan como aperitivo un par de datos: el riesgo de sufrir un accidente en moto es ocho veces superior a la probabilidad de hacerse daño en coche y 21 motoristas resultan lesionados cada día en siniestros urbanos.
Manuel Haro, jefe de la unidad de accidentes de la policía local, escuchó con atención a los técnicos del RACC y reconoció cierta «preocupación». Aseguró que la capital catalana puede ser «un buen banco de pruebas para proponer medidas de seguridad» y adelantó la más inmediata, la instalación, antes de la primavera, de 13 cámaras de vigilancia en cruces peligrosos. Este sistema de control ya se usa en otros 17 puntos negros y, según Haro, ayuda a reducir los accidentes. La amenaza de sanción nunca falla, ya que los conductores se portan como monaguillos cuando huelen a multa.

Volvemos al debate de siempre, ya no al de motos sí o motos no, sinó al de cámaras por nuestra seguridad o cámaras y multas para recaudar.

El RACC, como es de costumbre, ataca a los motoristas en su sesgado estudio:

En este mismo trabajo de campo, el RACC concluye que el 22% de los motoristas no señalan los giros con el intermitente, que el 12% circulan con un solo retrovisor y que el 3% no lleva ninguno. En cuanto a las maniobras ilegales, el 21% realizan giros a velocidades excesivas, el 20% usa el carril bus-taxi y el 23% invade el carril contrario para avanzar cuando el tráfico está parado. En cuanto al uso del carril bus-taxi, Pere Sauret, director técnico de la Fundació RACC, se mostró partidario de que las motos recurran a este vial «siempre y cuando sea para evitar una situación de peligro o para trazar una maniobra evasiva». «Permitir su uso intensivo por parte de las motos sería contraproducente. Consideramos aceptable la normativa actual», concluyó con gran diplomacia.